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Autonomos administradores de sociedades mercantiles

Si tienes una sociedad y eres autónomo, mejor déjate asesorar por un experto.

El papeleo de la renta de un autónomo

El borrador si puede ser válido en el caso de autónomos que son socios o administradores de una sociedad mercantil y tienen una nómina de la empresa, aunque habrá que prestar atención a la inclusión o no de las cotizaciones al Régimen de Autónomos en función de quién las haya satisfecho, si la empresa o el autónomo. Es importante tener en cuenta quién efectúa el pago de la cuota de la Seguridad Social del socio trabajador de la empresa. En caso de que no se realice por una cuenta bancaria personal del socio, puede ser considerado no deducible en sus rendimientos del trabajo o de la actividad económica. En ese sentido, han sido numerosas las comprobaciones efectuadas por la Agencia Tributaria en relación a la declaración del impuesto sobre la Renta del ejercicio que versaban sobre la deducibilidad de las cuotas de la Seguridad Social de trabajadores autónomos.

Declaracion de la renta 2015 autonomos Sin embargo, ésta no es la única diferencia de los autónomos con los trabajadores asalariados. Por ello, a continuación podrás consultar como es la declaración de la renta de los autónomos, qué diferencias tiene y qué documentos deberás presentar. Reducción de la base de unidades monopoarentales con hijos menores. En el caso de unidades familiares compuestas por el padre o madre no casado, viudo o separado legalmente con los hijos menores, o mayores incapacitados judicialmente sujetos a patria potestad prorrogada o rehabilitada, que convivan con él o con ella, se establece una reducción de 2.150 euros anuales (no será aplicable si el contribuyente convive con el padre o la madre de alguno de los hijos de la unidad familiar).

Una vez hayamos completado esta operación habrá que poner en marcha el programa, que nos pedirá que introduzcamos un nombre de declaración y que aportemos nuestros datos personales y fiscales.

El uso del programa PADRE ha permitido que contribuyentes ya hayan obtenido sus devoluciones, lo que supone un crecimiento del 65 % respecto al año anterior. La Agencia Tributaria prevé que durante esta campaña se presenten 19.275.000 declaraciones, de las que más de un 24 % ya han sido realizadas. Fondos: si en 2014 hemos transmitido acciones o participaciones de Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) y la retención que se aplicó fue inferior al 21% de la ganancia obtenida, tenemos muchas probabilidades de que estemos obligados a presentar declaración, aunque no sobrepasemos los umbrales de 22.000 ó 11.200 euros de ingresos del trabajo.

Además, independientemente de que sigas siendo o no residente fiscal en tu país de origen, este puede gravar las rentas generadas allí (como las de la propiedad, por ejemplo) para trabajadores activos discapacitados con minusvalía igual o superior al 65% o que acrediten necesitar ayuda de terceras personas o movilidad reducida, aunque no alcancen el 65% de minusvalía. Si los salarios se han conseguido después de una sentencia judicial, no importa el año en el que fueron exigibles, sino que se devengan en el que la sentencia fue firme. No obstante, si la sentencia, por ejemplo, fue firme en 2013 y no los hemos percibido hasta 2014, será en aquel ejercicio cuando haya que imputarlos mediante complementaria.

Al hacer la declaración conjunta se obtiene una reducción de 3.400 euros pero, habría que mirar caso por caso si conviene realizarla de forma conjunta o individual. Cuanto más dinero gane la unidad familiar, más impuestos tendrá que pagar, por ello, a veces es más beneficioso realizarla de forma personal. Críticas al sistema de exenciones establecido en el impuesto: La propia existencia de exenciones supone un cierta contradicción con dos de las características expuestas del impuesto como son el impuesto personal y la progresividad. En el IRPF tal como está configurado, el concepto de mínimo personal y familiar tiene un papel trascendente.

De esta manera, si lo que quiere es gravar toda la capacidad económica de cada contribuyente, según su situación personal y familiar, deberían sumarse todas las rentas del mismo y después, tener en cuenta, a efectos de disminuir el impuesto a pagar, aquella parte que, según la situación concreta, deba destinarse a las propias necesidades del mismo y de las personas de su entorno familiar. A título de ejemplo las rentas de personas discapacitadas deberían estar plenamente sujetas al impuesto sin ningún tipo de exención y después analizar las específicas necesidades que deben reflejarse en un incremento del mínimo personal según su concreta situación y no mediante exenciones. Ejemplo: el título tiene el valor de 100 y se compra por 80. Al cabo de un tiempo, cuando se amortiza el título (cuando se devuelve el préstamo), una persona recibe 100: de los cuales 20 son renta de capital mobiliario.

En ese caso, tu país de acogida también puede cobrarte impuestos: por ejemplo, la empresa local para la que trabajes puede deducir los impuestos de tu salario al pagarte. Estas rentas se calificarán en función de la naturaleza derivada de la actividad o fuente de donde procedan para cada uno de ellos. Exenciones La ley del impuesto establece un conjunto de rentas que gozan de exención en el IRPF. (básicamente contenidas en el art. 7 LIRPF). Los supuestos de exención contemplados en la Ley son muy heterogéneos, pues algunas no ponen de manifiesto capacidad económica de manera clara y concreta, mientras que en otras la inexistencia de una manifestación real de capacidad económica es muy discutible, como puede ser el caso de las indemnizaciones por diferentes tipos de daños personales o morales.

No resulta tampoco sencillo diferenciar en muchas ocasiones entre determinadas prestaciones exentas de otras de naturaleza muy similar que no lo están, lo que puede ser fuente de desigualdades y discriminaciones. Las exenciones contempladas recogen supuestos de diferente carácter y naturaleza; en unas ocasiones tienen una cierta naturaleza indemnizatoria y en otras son auténticos incentivos fiscales. Todos los rendimientos de estas actividades serán calificados como rendimientos de actividades económicas, siempre y cuando se lleve a cabo la ordenación por cuenta propia de los medios de producción y de recursos humanos, o de uno de ambos, con la finalidad de intervenir en la producción o distribución de bienes o servicios.